¿Cómo adelgazar rápido? En el mundo de la alimentación y la nutrición hay una oferta tan variada y tan diferente de dietas y planes alimenticios que, en muchas ocasiones, quienes deciden transitar este camino no saben ni siquiera por donde comenzar. Y no es solo que haya muchas opciones, sino que, lamentablemente, en la actualidad se pueden conseguir muchas dietas que, o no son tan efectivas como prometen ser, o vienen acompañadas por un importante riesgo a la salud.

Estos riesgos están presentes en cada una de las dietas que existen en la actualidad, pero existe un grupo particular de dietas que parece presentarlo más a menudo: las dietas rápidas, llamadas también dietas express o (no nuestro nombre favorito) dietas milagro.

La gran popularidad de las dietas para adelgazar de peso rápido es muy fácil de comprender. Los rápidos resultados que ofrecen son muy atractivos, y usualmente se venden como si fuesen la solución definitiva a tus problemas de peso, por lo cual resulta casi imposible resistir a la tentación de intentarlo, al menos una vez.

Lo cierto es que sí existen dietas de este tipo que son efectivas y están diseñadas poniendo mucha atención a los efectos que tendrán sobre tu salud. Aun así, las dietas rápidas están pensadas para ciertas ocasiones y ciertas personas en específico, y si sigues una de estas dietas sin haber confirmado antes que sea exactamente lo que necesitas, podrías terminar decepcionándote o, en el peor de los casos, haciendo daño a tu cuerpo.

Aquí vamos a hablarte de lo que hace diferentes a las dietas rápidas, y por qué estas resultan tan efectivas como arriesgadas. Igualmente, te comentaremos cuáles son esos casos en los que te podrías beneficiar de una dieta rápida, y cuál es la alternativa más sana si no deseas asumir los riesgos de este tipo de dieta. Sigue leyendo.

¿Por qué queremos perder peso rápidamente?

No es nada raro que la idea de la pérdida de peso en cuestión de unos pocos días nos sea tan atractiva. Como humanos, nos sentimos fuertemente atraídos por la idea de obtener resultados inmediatos con el mínimo esfuerzo (y esto aplica tanto para la dieta como para casi cualquier otra área de nuestras vidas). Pero en muchas ocasiones esta no es la estrategia más inteligente. Debemos aprender a reconocer cuándo una dieta rápida es lo que necesitamos, y cuándo deberíamos optar por una dieta que, aunque más lenta a la hora de hacerte bajar de peso, pueda ser sostenible durante mucho más tiempo.

Un caso particular en el que las dietas rápidas suelen ser poco efectivas es el de las personas con gran sobrepeso. Y esto se debe a dos motivos. El primero es que las dietas rápidas son planes de pocos días, pensadas para otorgarte una rápida reducción de algunos kilos en el menor tiempo posible. Pero en el caso de una persona cuyo peso esté muy por encima de lo ideal, estos pocos días no lograrán ser suficiente. Esto llevará a la decepción, o a intentar alargar la dieta durante más días de lo apropiado, lo cual puede resultar muy peligroso en este tipo de dieta. El segundo motivo por el que no se recomienda una dieta rápida a las personas con sobrepeso es que este tipo de dieta suele implicar una fuerte restricción en cuanto al estilo de alimentación, y para una persona que lleve de forma normal una dieta muy poco saludable puede resultar casi imposible adaptarse a este nuevo estilo de vida de una forma tan abrupta, por lo cual lo más común es que terminen abandonando el plan en muy poco tiempo, e incluso desistiendo de su objetivo de bajar de peso por creer que no son capaces, sin entender que el problema ha sido que han escogido la dieta equivocada para comenzar.

Ahora, ciertas personas, en ciertas situaciones muy específicas, pueden verse gratamente beneficiadas de seguir una dieta de este tipo, y es generalmente para este tipo de casos que se recomiendan estas dietas. A continuación, haremos un breve repaso de los tres casos más comunes.

Adelgazar rápido para un acontecimiento

¿Cuántas veces has tenido que enfrentarte a esta temida situación? Llevas meses esperando por ese gran evento: la boda de tu mejor amiga, la graduación de tu hijo, o ese evento de la empresa en el que esperas hacer todo tipo de conexiones profesionales. Has preparado todo, y ese espectacular vestido está en tu armario, listo para ser lucido. Y entonces, unos días antes del evento, te entra una aterradora duda. Sacas en vestido, e intentas probártelo. Y entonces se cumplen todos tus miedos: el vestido no te queda, o te queda demasiado ajustado. Todos tus planes se vienen abajo, y ahora debes correr para intentar conseguir alguna otra cosa que te quede.

O no. Este es uno de los casos más apropiados para las dietas rápidas. Necesitarás poner mucha dedicación y tener una gran fuerza de voluntad, pero la inminencia de ese importante evento será exactamente el motivador apropiado para no rendirte. Llegará el día indicado y podrás lucir ante todos tu mejor figura. Ya luego tendrás la oportunidad para preocuparte por el efecto rebote, o por comenzar un estilo alimenticio que te permita mantenerte de forma permanente en tu peso ideal.

Llega el verano y nos entra la vergüenza

El verano es esa época en la que todo el que se dedica a cuidar su buena figura desea exhibir sus buenos resultados. Quizá al fin, luego de muchos intentos fallidos, este año hayas logrado inscribirte en un gimnasio y mantenerte constante en tus entrenamientos, y ahora quieres que todos tus amigos admiren el escultural cuerpo que has conseguido.

Entonces, unos días antes de ese esperado viaje a la playa, te pruebas ese sexy traje de baño y al verte al espejo notas algo de lo que no te habías fijado antes: una (no del todo) leve curva justo en tu abdomen; una nada sexy pancita, que no debería estar ahí. Todo el trabajo que has realizado, y aún no has podido librarte de ella.

No entres en pánico. Hay algo que no conoce demasiada gente, y es que en muchos casos el exceso de peso no se debe a la acumulación de grasa o a la falta de ejercicio, sino que es producido por la acumulación de líquidos. Y es allí cuando una dieta rápida puede hacer verdaderas maravillas. Muchas de estas dietas (como la de la alcachofa o la de la piña) basan su efectividad en el conocido efecto diurético, que te permitirá librarte en pocos días de todo ese líquido que tu cuerpo ha ido acumulando con el paso del tiempo. Podrás irte a la playa con la total confianza de que las únicas curvas de las que se fijará la gente estarán en los lugares apropiados.

Queremos vernos bien cuanto antes

Parece obvio resaltar este punto, ya que todos queremos vernos bien cuanto antes. Pero existen ciertos casos particulares en los que esto es más que un simple deseo; cuando tu vida profesional depende de ser capaz de mostrar tu mejor versión física, y necesitas conseguir esto en el menor tiempo posible.

Cuando comiences a leer sobre cada una de las dietas de esta categoría, descubrirás que muchas han sido popularizadas por grandes figuras de la industria del espectáculo, especialmente actrices y supermodelos. Y es que, para ellas, que dependen de su figura para poder trabajar, puede ser muy provechoso seguir este tipo de dieta.

Si es tu caso, y deseas prepararte apropiadamente para esa sesión de fotos que tienes en unos días, o para ese esperado momento del rodaje para el cual te han contratado, seguro te interesa darles un vistazo a las dietas de esta categoría. Seguro lograrás conseguir esa dieta que se ajuste perfectamente a tus necesidades.

Diferencias entre una dieta rápida y otras

Las dietas rápidas son dietas muy especializadas, enfocadas a un objetivo muy particular, y que deben ser tratadas con mucha precaución. Algunos ejemplos de dietas rápidas son.

Una de las características principales de una dieta rápida, aunque parezca evidente decirlo, es su limitada duración. Las dietas rápidas suelen ser planes de muy pocos días, generalmente 2 o 3, o como máximo 7 días. Todas recomiendan firmemente no pasarse bajo ningún motivo del límite de días establecido, ya que hacerlo puede implicar importantes riesgos a la salud.

Otra de las cosas que define a las dietas rápidas suele ser su alta exigencia a la hora de limitar las opciones de tu dieta diaria. Estas dietas poseen unas fuertes restricciones alimenticias, ya que de ellas depende en gran medida su efectividad. Por lo tanto, si tu fuerza de voluntad no es demasiado alta, o si simplemente no soportas la idea de abandonar durante varios días algunas de tus comidas favoritas, quizá debas buscar en otra parte, porque las dietas rápidas podrían resultar un reto demasiado difícil de conquistar, y terminar quitándote energía y motivación, y alejándote del camino hacia un cuerpo sano y saludable.

Peligro de las dietas para adelgazar rápido

Todo cambio en el estilo alimenticio suele suponer cierto nivel de riesgo, ya que estaremos exponiendo a nuestro cuerpo a condiciones a las cuales no está acostumbrado, y no podemos tener total certeza respecto a la forma en la cual reaccionará. Pero ciertamente, las propias características de las dietas rápidas hacen que tengamos que tener especial cuidado a la hora de practicar alguna de ellas.

Como ya hemos mencionado antes, lo primero que debes entender es que estas dietas son planes temporales, que bajo ningún caso debes intentar convertir en tu estilo alimenticio habitual. Pero, además de esto, también es importante que cuides la frecuencia con la que realizas este tipo de dietas. Y es que muchas personas, al probar por primera vez la sorprendente eficacia de estas dietas, consideran una buena idea repetir constantemente el plan, bajando de peso rápidamente cada vez que lo consideren necesario. Pero este podría no ser el mejor de los planes. Las subidas y bajadas de peso de forma repetida durante un periodo de tiempo considerable pueden resultar en un deterioro progresivo de tu organismo, especialmente en el tono de la piel y en la firmeza de los músculos (generalmente estas dietas reducen masa muscular, pero al recuperar el peso se hace en forma de grasa).

Otro factor a considerar es el aporte en nutrientes y vitaminas que te otorgan este tipo de dietas. Lo normal es que, debido a sus a veces excesivas restricciones, las dietas rápidas suelen estar muy mal balanceadas, y dejan por fuera grupos alimenticios esenciales para el buen funcionamiento del organismo. Lo normal es que el corto periodo que duran estas dietas logre reducir al mínimo el riesgo de que este desequilibrio nutricional desemboque en un problema de cierta gravedad, pero el riesgo está allí, y sería muy irresponsable ignorarlo.

Un último riesgo muy común en las dietas rápidas es el de la deshidratación. Esto es especialmente cierto en las dietas basadas en el efecto diurético, ya que estas promueven una rápida eliminación de líquido, que puede llegar a causar daño si no se lleva con cuidado. La recomendación básica es muy simple, y puede aplicarse a estas y a cualquier otra dieta: una ingesta mínima de 2 litros de agua al día.

¿Es sana una dieta para adelgazar rápido?

La forma más saludable de reducir de peso es a través de una dieta equilibrada, que te aporte los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento de tu cuerpo, y que puedas mantener durante largos periodos de tiempo. Las dietas rápidas no cumplen con estas características, y suelen ser muy agresivas con el organismo. Pero lo cierto es que, con las debidas precauciones, y siendo lo suficientemente responsables, los riesgos de las dietas rápidas pueden ser reducidos al mínimo.

Nuestra recomendación final es que, antes de probar alguna de estas dietas, te hagas asesorar por tu médico de confianza. Puede que en tu caso particular alguna de estas dietas resulte especialmente peligrosa, y por lo tanto debas vetarla para siempre. O por el contrario, puede que tu condición física te permita resistir con facilidad este tipo de dieta, y por lo tanto puedas realizarlas sin preocuparte demasiado de los posibles riesgos.