Conseguir un cuerpo sano, y que atraiga inevitablemente todas las miradas. Ese es el sueño de muchos, pero lamentablemente, para la mayoría, suele ser un sueño inalcanzable. Lo cierto es que pocos están dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para conseguir esta meta, y se rinden al poco tiempo de comenzar dietas para adelgazar. En otros casos no es la falta de determinación sino la falta de información lo que sabotea tu camino hacia la salud óptima.

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Nuestra meta es guiarte y motivarte a lo largo de este difícil pero satisfactorio camino de la dieta para adelgazar. Tu trabajo será entrenar tu determinación y tu fuerza de voluntad, para poner en práctica los consejos que te demos acá, ya que sin acciones no podrás nunca ver resultados. Te aseguramos que, si lo haces, tu vida dará un giro de 180 grados, del cual no te vas a arrepentir jamás. Podrás hacer tu propias dietas personalizadas gratis y aprender cómo perder peso.

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El camino hacia la salud óptima, y ese cuerpo 10 que todos soñamos, no es nada fácil. Está repleto de retos, dificultades, auto sabotaje, juicios por parte de otras personas (a veces incluso de tus propios seres queridos), y muchos más problemas. Desde que decidí tomar este camino, hace ya varios años, he tenido que enfrentar todo tipo de situaciones difíciles. Pero definitivamente ha valido la pena, y si tuviese que volver a pasar por todo ello para tener que disfrutar de los niveles de energía, bienestar y energía que poseo ahora, lo haría sin dudarlo un solo instante.

Voy a contarte un poco de mi historia. No por orgullo o vanidad, sino porque creo firmemente que en este camino ayuda profundamente contar con alguien que te comprenda y con quien te puedas identificar, y confío en que mi historia será ese pequeño empujoncito que necesitas para comenzar hoy ahora mismo a tomar acción en lo que respecta a tu salud.

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Desde muy temprana edad tuve una contextura gruesa. Claro, cuando se es un bebé o un niño, los adultos que te rodean y que tanto te quieren, te llenan de halagos y te hacen sentir muy bien; “pero mira que pancita más linda!” “este bebe está tan gordito y lindo que me provoca comérmelo”. Nuestros padres nos aman, y todo lo que les preocupa es nuestra felicidad, así que hacen todo lo que está en su mano por complacernos. Lo que poca gente les enseña es que todos esos mimos, especialmente en cuanto a comida se refiere, puede terminar causándonos mucho daño. Por eso, en esos primeros años cruciales de nuestra vida, desarrollamos muchos de los hábitos más peligrosos, cuyos efectos se sentirán más y más con el pasar de los años, y que nos darán tantos dolores de cabeza al intentar abandonarlos.

Ya con unos años más, entrando a la adolescencia, comenzaron los problemas. Comenzando por los problemas de autoestima. Y es que, aceptémoslo, los niños pueden llegar a ser muy crueles. Mi sobrepeso (que ya a esta edad era algo más que sólo unos kilitos de más) era motivo constante de burlas. Aunque hice algunas buenas amistades, no pude tener una vida social demasiado interesante, y mis años de secundaria llegaron a ser una verdadera tortura. ¿Y saben qué es lo peor? Ni por un instante se me ocurrió tomar cartas en el asunto y hacer algo, por pequeño que fuera, por intentar bajar de peso. Así de interiorizados estaban todos mis malos hábitos; ni siquiera era consciente de ellos.

Llegados ya mis años en la universidad, el acoso juvenil quedó atrás (o al menos disminuyó bastante), pero entonces comenzaron a aparecer nuevos problemas. Con las nuevas responsabilidades que implicaba mi vida adulta (la gran carga de trabajo en la universidad, y el empleo a medio turno que debí conseguir) comencé a hacerme consciente de un problema que, aunque siempre había estado allí, nunca había parecido afectarme tanto: la falta de energía. No rendía ni en el trabajo ni en las clases, y más de una vez me consiguieron tomando alguna siesta. En mi casa, intentaba ponerme con mis deberes, pero tras minutos viendo una pantalla en blanco, sin la más mínima motivación, decidía que podía tomarme un rato más para descansar, para navegar por internet o para, adivinen, comerme algo.

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En menos de 6 meses aumenté más de 15 kilos, y pasaba ya de 100 kilos. Mi rendimiento en los estudios era cada vez peor, y me hice despedir de al menos dos empleos. Incluso estuve a punto de dejar la carrera. Por suerte, logre tomar una decisión mucho más acertada, y que cambiaría mi vida para siempre.

Decidí poner manos a la obra, y tomar las riendas de mi propia salud. Decidí que no dejaría que mi cuerpo siguiera limitándome en la vida, impidiéndome hacer todas las cosas que quería. Sabía que el camino sería difícil, pero me prometí que, costara lo que costara, agotaría todas mis opciones antes de pensar siquiera en darme por vencido.

Comencé a leer toda la información que conseguía sobre cómo llevar una vida más saludable con alguna dieta para adelgazar. Aunque, más importante que leer, comencé a aplicar alguna de las dietas para perder peso que encontre. No voy a negarlo: el comienzo fue una verdadera tortura. Abandonar mis antiguos hábitos fue doloroso, y mentiría si dijera que no pensé en abandonar en más de una ocasión. Pero años de sufrimiento me habían llenado de motivos suficientes para seguir adelante, y no me dejaría vencer tan fácil.

Probé decenas, sino cientos de planes alimenticios diferentes. No porque ninguno de ellos funcionara, sino porque poco a poco este mundo me fue apasionando cada vez más. Descubrí de hecho que, al menos para perder peso, casi cualquier dieta para perder peso puede dar resultado, siempre que se cumpla con una regla muy sencilla: tener la determinación necesaria para llevarla a cabo.

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También comencé a aumentar mi actividad física. Al comienzo fue algo tan sencillo como ir caminando de mi casa al trabajo (que quedaba a solo unas cuantas calles). Pero para alguien en tan mala forma como lo estaba yo en ese momento, incluso este simple cambio supuso una enorme diferencia. Poco a poco comencé a realizar ejercicios más intensos: comencé a trotar, me inscribí en un gimnasio, practiqué natación por un tiempo, y varios más. Como con las dietas para adelgazar, me apasionaba descubrir nuevas formas de ejercitar mi cuerpo, y me llenaba de motivación el ver las mejoras que iban apareciendo día a día en mi vida gracias a mis nuevos hábitos.

Los resultados no tardaron en llegar. Comencé a reducir de peso notablemente. Tuve que comprar ropa nueva, porque la que tenía desde hacía años me quedaba cada vez más grande. Cada día me sentía mejor. Mi rendimiento, tanto en los estudios como en el trabajo, aumentó de forma exponencial. Y estos buenos resultados me daban más energía y más motivación para seguir adelante.

Y lo cierto es que, todas esas dificultades que tuve que sufrir al comienzo de este camino, se fueron desvaneciendo poco a poco. El cuerpo es una máquina estupenda, y su capacidad para adaptarse es impresionante. Una vez que desarrollas un hábito se hace muy fácil continuar en él, y esto vale tanto para los hábitos malos como para los hábitos buenos. Ahora no soy capaz de imaginar mi vida sin una buena alimentación, y sin esa agradable dosis de ejercicio semanal. Además, dedico gran parte de mi tiempo en intentar ayudar a otros que, como yo, hayan dejado que una mala rutina y unos malos hábitos les arruinen la vida (sin que ni siquiera se den cuenta). Algunas de las mejores dietas que te puedo recomendar y que te darán bienestar y salud son:

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¿Cuándo una dieta es sana para adelgazar?

Para considerar una dieta como sana debemos tomar en cuenta los efectos que producirá en nuestro organismo, especialmente a largo plazo en todo momento. Esto toma en cuenta sus efectos en el peso (por definición, una dieta sana siempre te hará acercarte a tu peso ideal), pero también en muchos otros aspectos, como sus efectos sobre tus niveles de energía, el aporte de macro y micro nutrientes que te ofrezca, la forma en la que afecte tu sistema digestivo, sus efectos sobre los niveles de azúcar y colesterol de tu sangre, y mucho más. Usualmente las dietas saludables te permitirán mantenerlas durante largos periodos de tiempo (o durante toda la vida, si es lo que deseas), aunque hay algunas pocas excepciones de este tipo de dietas para adelgazar que, aun siendo temporales, son muy beneficiosas para tu salud.

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Como lineamientos generales, el tipo de cosas que puedes esperar de una dieta saludable son: un equilibrio apropiado de macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas); variedad de alimentos, de ser posible de cada grupo alimenticio, para un apropiado balance de micronutrientes; preferencia por los alimentos de origen natural, evitando en lo posible los alimentos procesados y con aditivos; preparación de los alimentos lo más sana posible, evitando especialmente las frituras. También es importante que consideres los días de dieta que son adecuados para ti. Establace unas metas de perdida de peso y siempre valora tu bienestar y salud.

A la vez que saludable debes buscar que sea sabrosa y no te resulte pesada, aburrida y monótona. Estableces unas recetas para adelgazar que contengan todos los nutrientes que necesitas y que se adapten a tus necesidades de perdida de peso. Así tendrás dietas para bajar de peso de forma sana y saludable.

¿Cómo consiguen perder peso las dietas?

En esto no hay demasiados secretos, y es de los pocos puntos en los que todos los nutricionistas están de acuerdo a la hora de hablar de dietas para adelgazar. Nuestro cuerpo necesita energía para poder vivir, para mantenerse en movimiento, el cerebro en funcionamiento, y todos los órganos en estado óptimo. Esta energía la obtiene de los alimentos que consume, en forma de calorías. Para situaciones de emergencia, el cuerpo puede obtener energía de sus propias reservas de grasa. La ecuación es muy fácil: si consumes más calorías de las que gastas en un día, el cuerpo convertirá el exceso en tejidos grasos; si consumes menos calorías de las que gastas en un día, el cuerpo tomará usará las calorías almacenadas en la grasa corporal para poder trabajar y conseguir bajar peso.

Por lo tanto, solo hay dos maneras de bajar de peso: aumentando el número de calorías quemadas (mediante el ejercicio físico), o disminuyendo el número de calorías consumidas (a través de una dieta para adelgazar bien sana.

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Es cierto que algunas dietas para adelgazar te ofrecen ciertos efectos que ayudan a la pérdida de peso, como la aceleración del metabolismo (para quemar más energía de forma natural) y el control del apetito y la ansiedad. Pero al final, todo se resume simplemente al número de calorías consumidas y al número de calorías quemadas, y de este balance dependerá si ganas o pierdes peso. Ajusta tu dieta a tu estilo de vida y verás magníficos resultados con las dietas para perder peso que podemos enseñarte. Adelgazar y verte mejor será algo que tendrás al alcance de la mano.

¿Qué es más importante, que sea sana o que baje peso?

Nunca vamos a recomendarte que pongas en riesgo tu salud simplemente para bajar de peso. Debes evitar pensar que tu único objetivo es bajar de peso, y comenzar a asumir que tu meta es conseguir alcanzar tu mejor estado físico posible, y esto incluye cada área de tu salud. Además, como ya hemos comentado antes, toda dieta sana, siempre que se siga con dedicación, y se controle el aporte calórico, servirá para hacerte adelgazar. Si una dieta te está haciendo alejarte de tu peso ideal, entonces no es verdaderamente una dieta sana, o estás haciendo algo mal.

Dicho esto, cabe aclarar algunas cosas. Cada persona tiene necesidades particulares, y puede que en tu caso específico una dieta un poco más agresiva, en momentos específicos, pueda tener sentido. Quizá seas modelo de revistas, y necesites perder un par de kilos en pocos días antes de esa importante sesión de fotos. Hay dietas que pueden conseguir esto y que, si bien no son nada recomendadas para el largo plazo, no te harán daño por practicarlas por dos o tres días.

Nuestra recomendación es que, si planeas usar una de estas dietas para adelgazar, intentes siempre consultar con tu médico de confianza. Y recuerda que, en la mayoría de los casos, bastará con un cambio saludable y sostenible en tus hábitos alimenticios para alcanzar tus deseados objetivos.